Queremos que nos acompañes a un breve viaje al proceso creativo del single Soy. La composición es una tarea compleja; con cierta frecuencia, una andadura imprevisible por caminos inesperados. Pero rara vez se muestra al público sin tapujos cómo evoluciona una obra artística, como es una canción, desde la idea primitiva hasta la forma actual. Y mucho menos cuáles son los pasos siguientes si el tema está todavía en proceso de cambio. Ven con nosotros a echar un ojo a la evolución de Soy. Y, a la vez, de la banda AlViento: verás que ambos procesos van de la mano.
Los orígenes del tema
Álvaro Morato, vocalista principal y líder de AlViento, contaba con la mayor naturalidad que éste ha sido (está siendo) un largo camino: «la canción la hice yo con la guitarra hace unos cuantos años«. En los inicios, Álvaro componía e interpretaba las canciones en solitario acompañado de su inseparable guitarra clásica. Así pasó la primera etapa, en la que la canción sonaba más o menos así.
El mensaje

Merece la pena escuchar con atención la letra. Álvaro la considera «existencialista, que intenga posicionar al que la escucha«. La canción (¿el autor?) afirma que «Hoy soy uno más que se deshace; soy un insecto más entre la hierba«. Es decir: no soy nada; me comparo con el Universo, y tengo que relativizar lo que soy.
Pero esta reflexión va acompañada de una invitación a aquel que quiera descifrar lo que es estar en el mundo y existir en él: «Siempre estoy de parte del que quiere comprender cómo se deshacen los muros que nunca debimos sostener«. El estribillo sirve de catarsis, que nos lleva de la relativización a la evidencia de que estas cosas, aun insignificantes, son importantes porque lo son para mí: «yo soy el placer de lo vivido, […] una huella en el camino, una gota de rocío«. Es decir, al repliegue interior le sigue una inequívoca ansia de desplegarse al mundo, incluso rompiendo los moldes que podrían limitar este suerte de «renacimiento» que la letra nos propone: «Yo voy a romper lo establecido. Volveré a ser ese niño que jugaba con los lirios.» En denifitiva, no eres tan importante, pero no te queda más que ser un niño. Es el canto a la esperanza de una visión netamente positiva.
La canción pedía más
Sin embargo, la canción no estaba satisfecha. Quienes realicen actividades creativas saben que hay canciones, hay libros, hay personajes que cobran vida. Son como organismos autónomos con sentimientos propios, que eligen qué camino tomar y cuándo. No sabemos por qué, pero lo hacen. Se nos van de las manos. Y la canción pidió un bajista y un percusionista. Y Álvaro se lo dio; y así nació AlViento. El tema se transformó; aunque la letra tiene un mensaje de mucho fondo, fue entonces cuando empezó a adquirir profundidad en las formas, pero conservando aún un estilo acústico. Entonces llegó la pandemia y lo cambió todo de nuevo.
El tema y la banda caminan juntos
La pandemia convirtió a la canción al formato eléctrico, y tomó forma el arreglo actual. Se tradujo, por así decirlo, aquello que había nacido «en acústico». Ello conllevó la ampliación de la banda. Cambió también la armonía, adoptando progresiones habituales de otros estilos, como el grunge. Pero es en los arreglos donde se produce la mayor transformación.

Álvaro opina que «el estilo de producción tiene que ver con las personas. Cada uno tenía su rollo. Todos trabajaban para la canción, y cada uno aportaba«. Es decir, los arreglos y la producción pasan a ser una tarea coral, y se agregan influencias del funky, rock, rock progresivo y grunge. En palabras de Álvaro, «muy Nirvana«. Y estas influencias se dejan notar en todas las partes de la canción: intro, estrofa, puente y estribillo.
Álvaro nos cuenta que «La producción fue un trabajo conjunto en el local de ensayo. Empezamos a intentar encajar los elementos para que quedaran lo mejor posible.» La batería se grabó en un estudio de Marchena. Álvaro actuó como técnico de sonido en la grabación del bajo, los teclados, las guitarras (de las que también es intérprete) y las voces. También es suya la mezcla: «la hice en ProTools«.
Nos cuesta crear un epígrafe específico para la producción del tema en esta entrada de blog. Porque está tan profundamente enraizada en la evolución de la banda, en completa simbiosis, que cuesta distinguir una de otra. No hay como saber mirar para darse cuenta de que la banda moldeó al tema, y el tema moldeó a la banda. Se trata de ese tipo de influencia mutua que ocurre en la música de forma inexplicable, como cuando uno se sienta al piano de cola para darse cuenta con humildad de que no sólo uno toca el piano, sino que el piano le toca a uno.
Las voces son de Marta. El teclado se grabó en MIDI, pero luego se renderizó con la fuente del propio piano, y los sonidos de guitarra provienen de su pedalera. No hay demasiada producción. No hay ni trampa ni cartón. «Es bastante de garaje«, confiesa.
¿Y ahora qué?
La canción quiere aún más: «Los coros están grabados, pero aún sin mezclar. Se va a revisar la canción en su conjunto«, nos añade Álvaro. Faltan las segundas guitarras, que son suyas también. Es la misma historia de siempre: quien haya pasado por aquí sabrá que este proceso nunca termina. La obra no está lista nunca. Siempre hay algo que hacer. Siempre se puede hacer mejor. Siempre hay un matiz. El tema nunca está saciado. Nunca. Siempre quiere más.